Episodio 7

Dispositivo 92. ¿Puede la Historia ser rebobinada?

Edificio Sabatini, Planta 0

En la década de 1990 sucedieron muchos de los cambios que explican el orden mundial actual. Con la caída del muro de Berlín, en 1989, y la desintegración del bloque socialista, las políticas económicas de libre mercado se expandieron y provocaron la respuesta de movimientos antiglobalización y altersistema.

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Dispositivo 92. ¿Puede la Historia ser rebobinada?

Edificio Sabatini, Planta 0

En la década de 1990 sucedieron muchos de los cambios que explican el orden mundial actual. Con la caída del muro de Berlín, en 1989, y la desintegración del bloque socialista, las políticas económicas de libre mercado se expandieron y provocaron la respuesta de movimientos antiglobalización y altersistema, como el iniciado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994 en Chiapas, México, el mismo día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En el contexto europeo, el Tratado de Maastricht, de 1992, tuvo gran complejidad por sus dos dimensiones. Por un lado, apelaba a una Europa federal e impulsaba la ciudadanía europea, pero por el otro supuso el banderazo de salida a la moneda única, fundamentada en políticas económicas neoliberales. En España, seis años después de su adhesión a la UE, en lo que se consideró un ejemplo de integración exitosa en la modernidad, las celebraciones de 1992 (Expo Universal de Sevilla, Juegos Olímpicos de Barcelona y Madrid Capital Cultural Europea) reflejaron un entusiasmo que no dejaba ver las debilidades de una estructura económica sustentada, en parte, en una burbuja inmobiliaria que estallaría en 2008, marcando el principio del fin de la euforia globalizadora.

La Expo de Sevilla, evento que se concibió para festejar la entrada definitiva de España en la modernidad, sirvió para visibilizar las luces y sombras del legado colonial ibérico. A partir de este evento se analiza la relación intrínseca que existe entre conquista y violencia. Una violencia definida por el extractivismo, por el robo de la historia y por las lógicas de la desposesión colonialista, que incluyen la explotación de recursos y personas y los conflictos de género y raza.